Inspirar.

Para Respirar hace falta, primero, saber Inspirar.

Porque no es lo mismo Inspirar que ser fuente de Inspiración, aunque ambas vayan de la mano.

En nuestro camino, encontramos muchas personas que Nos Inspiran: con un gesto, con palabras, con una mirada a tiempo, el calor que desprenden sus acciones, la sonrisa abierta, el corazón que acoge, el carisma auténtico que une, la fuerza con la que lucha o ese abrazo que te descongela y reinicia cuando pensabas que no podías más.

Al Inspirarnos, nosotros Respiramos más puro, más fuerte y con más sentido a cada paso que damos.

Porque recordar esos instantes en que nuestras energías se unieron, te vuelve a llenar de aire los pulmones y el alma para seguir respirando disfrutándolo.

Respirar por respirar no lleva a nada. A cansarnos, a aburrirnos y a dar vueltas alrededor de uno mismo.

Abre los ojos. Mira desde dentro. Aprende de lo distinto, de lo que tienen de especial los que te rodean. Seguro que hay mucho más de lo que ves, de lo que crees que puedes encontrar.

Hay que saber Inspirar para poder Respirarlo y conservarlo muy dentro y, a su vez, en un eterno ciclo que repite, ser tú la persona que Inspira. Ser fuente de Inspiración para los demás.

Con tu ejemplo. Tu fuerza. Tu lucha. Tu sonrisa o ese abrazo a tiempo. Todo lo que das puede marcar la diferencia para otra persona.

Puedes regalar Aire puro al Pulmón del Juego de otra persona, que Respire contigo y gracias a ti, durante el tiempo que estáis unidos en una misma partida: un día, una semana, unos meses, algunos años… quién sabe y qué importa.

Porque cuando alguien te Inspira y tú le Inspiras, ya no Respirais por la vida de la misma forma que antes y, ese regalo, se mantiene dentro de nuestra esencia y nuestra forma de ser para siempre.

© Jugadora1.

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Reglas.

Tengo una Regla en mi juego que todo lo desarregla, lo desequilibra y trastorna.

Esta Regla, mi Regla, es común a todas los que vivimos Vidas que yo llamo Regladas, en permanente atención a cada ciclo, etapa y curso cambiante.

A veces, más doloroso es el camino; otras, un poco menos y, esos comodines de analgésicos, apenas allanan los numerosos baches de cada jugada.

La única Regla en mi juego, durante esos días, es la Regla misma: solo existe ella y su imperante necesidad de parar el mundo, de dejar en pausa todo tu juego.

Lo intentará de todas las maneras posibles, atacando tu cuerpo y mente desde todos los puntos posibles. No parará hasta que tú, agotada, pares.

Porque, aplicando sus Reglas, todo en esos días parece ralentizarse e ir perdiendo velocidad hasta que no puedes seguir tirando ni sumando puntos por más que lo intentes.

Y te haces a un lado.

Cualquier movimiento habitual que, en otros días, de tan rápido y automático ni lo notas, se convierte de pronto en todo un alarde de coordinación e ingenio de todo tu cuerpo con una cortina constante de dolor de fondo.

Y, en este juego en pausa de Regla, no puedes pensar con claridad, ni decidir ni avanzar. Te mueves entre la inercia y tu versión a medio gas para intentar seguir con tu juego como si no hubiera Reglas, como si estuvieras libre de ellas o vivieras la Vida No Reglada de tantos otros.

En la Vida No Reglada, paralela a tu juego condicionado de cada mes, no entienden a qué viene tanto alboroto por una única Regla.

Por qué paras, por qué te quejas en cada jugada o pareces estar agotada tras cada punto.

Y ellos siguen, avanzando, mientras tú callas, sonríes y finges que no te afecta tanto como lo hace, que no te remueve todo el juego.

Pero no es así.

Tengo una Regla que todo lo trastorna, descompone y desarregla.

Cuando creo haberte perdido de vista, cuando empiezo a disfrutar de tu distancia y te recuerdo desde la lejanía, es justo cuando vuelves para recordarme que sigues ahí, latente, autoinvitada a mi juego para cambiarme las reglas y mostrarme tus cartas, de nuevo, otro mes.

Esperando estoy el momento del juego en que viva, al fin, sin ella.

Liberada de su permanente presencia amenazadora en el calendario de mis días y su poderosa forma de paralizar cualquier jugada y convertirla en Su jugada, en su momento de gloria y lucimiento a mi costa.

Porque, a cada juego que yo avanzo, escúchame bien, tú retrocedes una casilla, hasta llegar a ese momento del juego en que las únicas Reglas que tenga vengan marcadas, como siempre, por el destino, el camino y la suerte.

La suerte de no volver a tenerte. De arReglármelas muy bien sin ti, sin tus Reglas.

© Jugadora1.

Nubes.

Abuelo, no quiero jugar a este juego.

No quiero. Nunca.

Juguemos a cualquier otro juego. Qué tal una partida de dominó. Como cuando íbamos a verte los domingos o sábados.

Quiero que nos ganes como siempre haces y nos des una lección como nos las has dado en tantas ocasiones y de tantas maneras.

No quiero que te vayas, no quiero perderte.

En este juego en el que no se actualiza nuestra última versión y no hay lugar para renovaciones, todos son recuerdos que quedan en una nube. En nuestra nube.

En la nube de la memoria de tantas y tantas personas cuyo corazón has tocado en estos 97 años que la vida te ha dado.

No han sido fáciles. Tu vida ha tenido momentos muy duros pero, a su vez, grandes personas que te han cuidado y que te han querido: tu mujer, que se ha desvivido por ti, como así lo han hecho tu hija y tu hijo (otro regalo que te ha dado la vida que no esperabas, un hijo que te quiere y te admira sin ser hijo de sangre, pero si hijo de corazón como el que más).

Todos te queremos muchísimo pero, por encima de nuestro amor hacia ti, siempre ha existido un sentimiento unánime: nuestra admiración hacia ti.

Hacia tu personalidad, tu inteligencia y tu fuerza mental y física, rozando en muchas ocasiones lo sobrehumano, que nos ha dejado a todos sin palabras.

Sobre todo en estos últimos dos ańos, cuando nos preguntaban “qué tal está José”.

José.. José es Muy Grande. No lo puedes imaginar.

Operaciones, transfusiones, anestesia, ingresos.. con tus ya 95 y 96 cumplidos, hemos sido testigos de cómo tu cuerpo y tu cabeza luchaba contra todas las embestidas de ese toro llamado edad y lo cogías por los cuernos, lo volteabas y salías por la puerta grande del quirófano y del hospital con una sonrisa, dejándonos a todos atónitos a tu alrededor.

97 años.

De ilusiones, como tú siempre has dicho, de conservar y buscar nuevas ilusiones porque la vida no es fácil y cambian tanto los paisajes y las circunstancias que uno debe tener siempre consigo un buen puñadito de ilusiones a las que aferrarse y con las que construirse la propia felicidad.

Tú nos lo has dicho: con ilusiones, se vive más feliz.

Has sido un privilegiado en muchos aspectos, no lo neguemos (tu salud apenas ha dado muestras de flaquear hasta ya muy mayor), pero también lo has trabajado mucho (cuidándote, haciendo ejercicio físico y mental a diario sin dejarlo un solo día) y, a su vez, has podido disfrutar de tener a tu lado hijos, nietos y conocer un poquito a tus bisnietos.

Es importante que no lo olvidemos, tú nos lo has enseńado bien, que la genética no es la única que manda y que detrás de cada café, cada brindis y cada sonrisa hay un trabajo vital:

Para no perder la cordura, en muchas ocasiones, para seguir adelante, en otras y, siempre, para ser feliz con lo que se tiene.

Esa ha sido siempre tu lucha: mantener tu cuerpo y tu mente activos, sin perder tu gran sentido del humor.

Muchísimas personas te quieren. Muchísimas. Yo diría que todas las que te han conocido.

Porque no quererte era imposible.

Y a mi, como nieta privilegiada de un súperabuelo como tú, me parece un Regalo con mayúsculas el haberte disfrutado, haber sido testigo de tu persona y de una parte importante que hemos caminado juntos por este maravilloso juego que es la vida y habernos querido de la manera tan bonita como lo hemos hecho.

Un Regalo, sí. En el sentido más grande y completo de la palabra.

Y no quiero que te vayas. No quiero jugar. No quiero.

Ya lo sé, abuelo. La vida ya me ha enseñado varias veces que no es un juego infinito.

Pero a todo el mundo le llega. Todo el mundo lo aprende: nada es para siempre y siempre queda lo que uno ha amado y por lo que ha luchado.

Y, en mi nube, siempre estarás tú.

Siempre estará tu risa, tu carácter y tu amabilidad.

Tu enorme fuerza. Tu gran inteligencia, tu amplia cultura y tus ganas de aprender.

Tu saber estar, siempre, pasara lo que pasara. Tu amor hacia nosotros. Tu alegría.

En nuestras nubes se conservarán para siempre. Para guiarnos y sacarnos una sonrisa al recordarte.

Para recordarnos que hay vidas en este mundo que valen por muchas vidas y que uno puede encontrarse con que tiene, en su abuelo, a uno de los más Grandes.

Grande. Enorme. Como la Nube en la que guardo todo lo que tú me has dado en mi mente, mi corazón y mi vida.

Te quiero.

Tu nieta.

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Ahora.

Vamos a jugar al juego del Ahora.

Es fácil, pero solo podrás jugarlo si sabes diferenciar cuándo es Ahora.

Porque Ahora no es Mañana ni es Elañoqueviene. Tampoco es Algúndía ni Cuandosea.

Se nos olvida lo fácil que es jugarlo porque nos perdemos en contar casillas, en acumular fichas, recompensas, en querer ganar al compañero. Y se nos pasa el tiempo del juego jugando a otro juego que no es el que jugamos.

Y aparecen los Síes para desorientarnos y confundirnos: Siyohubierahecho.. Siyotuvieraeso.. Siyolohubierasabido..

No los escuches. Ahora es Ahora. No hay más.

Y creemos en el Aversinosvemos tanto como en Mañanalallamo. Buscamos un Yavendrá con tantas ganas como un Yaloharé.

Si no lo ves Ahora, en algún momento de tu vida este juego se impondrá, con fuerza, y será cuando menos lo esperes.

Esa casilla de salida a la que vuelves cuando sopla el viento y tus cartas vuelan, cambian y se transforman cuando tú ya creías conocer todas las reglas.

Y, es entonces, cuando empiezas de cero pero no necesitas buscar las reglas del juego porque, Ahora, eres capaz de vislumbrar todo el tablero de golpe y dejar de perder el tiempo buscando una salida.

Ahora ya sabes que todos perdemos. Que todos terminamos esa partida perdiendo la partida, pero ganando batallas al tiempo a golpe de sonrisas, besos y abrazos.

Ahora, puedes mirar de frente tus cicatrices, tus heridas de guerra y sentirte orgulloso de seguir adelante. Y seguir luchando con ganas e ilusiones, consciente de cada paso.

Sabes que saber jugar al Ahora no es suficiente. Que siempre habrá más, que esto no acaba mientras estemos jugando: que vendrán muchas más batallas, para las que necesitarás nuevas estrategias y aparecerán caminos y puentes que nunca habías pensado cruzar.

Pero no importa. Nada importa tanto como disfrutar este juego fugaz y esquivo que olvidamos mientras jugamos y solo recordamos cuando vemos su final.

Ahora ya lo sabes.

Ahora ya puedes seguir jugando este juego activando el Modo intenso, sentido, vivido y disfrutado.

Ahora puedes conseguir todo lo que quieras, lo que sueñes, lo que creas que es imposible.

Única regla: ser Feliz Ahora.

© Jugadora1.

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¡MentiReDoso! 

 

– Bueno, hoy me toca empezar a mi: tengo por aquí una casa fabulosa, de casi 200 m2, que me compré hace poco, con dos garajes, piscina, cuatro dormitorios y un maravilloso vestidor de madera que ha añadido y construído mi propio marido.

🏡🏊‍♀️🚘👗👙👠👢👒👛👡👜🃏🃏🃏

– ¡Empiezas fuerte Lucía! Con todo lo que has puesto sobre la mesa, no te debe haber quedado mucho por poner.. bueno, vale, haré como que me lo creo y saco todas estas fotos de mis maravillosos hijos, que ya os digo yo lo guapísimos, estudiosos y deportistas que son.. ah! y un par de fotos de salidas divertidísimas con muchísimos amigos..

👨‍👧‍👦🏄🏄‍♀️🈲📚🍻🍤🍳🕺🏾💃🃏🃏🃏

– ¡MentiRedoso! Anda, Paco, recoge la casa, el vestidor, las fotos de los peques y los cuatro amigos que son de verdad, junto con los filtros sepia otońales, la aplicación que utilizaste para que parezca todo más brillante y ese par de emoticonos sonrientes que ańadiste a tu publicación.. –

– ¿Seguimos jugando? ¡Venga, empiezo yo esta vez! Pongo mi moto recién comprada y una conversación fantástica que tuve el otro día con la mujer guapísima del departamento de ventas que os comenté..

🛵🌟👩‍⚖️💃💕🍴🍷🥗🃏🃏🃏

– Umm.. bueno Nacho, no me lo creo del todo pero lo dejo pasar, que quiero descargarme estas cartas..

Yo echo mi última y exitosa actualización del Whatsapp de mi pericia con el yoga con el paisaje de paz y montańas de fondo.. ¡con sus más de 50 visitas y 26 comentarios positivos!

🙏🙆🌺🌸🌼🌳🦋☀️⛺️🏔🃏🃏🃏🃏

– ¡MentiRedosa! Ese finde Lucía estuvimos todos juntos, lo recuerdo, y lo más cerca de hacer yoga que creo que has estado es cuando alcanzas las cacerolas de la estantería superior de la cocina.. ¿de dónde sacaste esa foto? .. mira, mejor no me lo digas, recoge la actualización, las visitas y los comentarios.. –

– También se lleva mi moto.. –

– ¡Cierto! La puedes vender, Lucía que eso se te da bien 😄😄 Y la conversación ficticia de nuestro Nacho con la compańera del trabajo súmala también a tus cartas..-

– Oye, ¡que eso fue real! –

– Bueno, bueno Nacho.. ¡luego nos lo cuentas!

Venga, vamos a continuar la partida: yo, por mi parte, echo un par de fotos que tengo recién publicadas y un vídeo del Instagram de esta semana posando relajadísimo y feliz junto a la piscina del hotelazo en el que estuvimos en las Bahamas..

☀️🏢🌄🏝🏄🏊💦😎🍹🍹🃏🃏🃏🃏

– Ummm.. no sé, no sé..

Paco, mira que eso no parecen las Bahamas, me recuerda a la playa del pueblo de tu suegra, y ni siquiera creo que estuvieras tan relajado allí si te fuiste con tus peques, pero bueno… yo sumo mi último y maravilloso trabajo y todas las recomendaciones, que son muchas, de mis jefes y compańeros en Linkedin..

👨‍⚖️😎💼🏆🏵📈🌟👏👏🃏🃏🃏🃏

– ¡Pero si no te gustaba nada y te cambiaste de trabajo varias veces en un ańo, que me acuerdo! ¿Quién te ha recomendado a ti? ..-

– Oye, tú no sabes lo de mi último trabajo.. ¡que hace mucho que no hablamos! –

– Ya, ya.. pero te sigo en Linkedin y he visto cómo has ido cambiando de uno a otro y lo comentabas por Facebook.. –

– Bueno, venga Nacho.. ¿destapas las cartas entonces o sigues sumando? –

– Tranquilo, voy a descartarme de estas cartas que tengo preparadas: aquí os dejo mis más de cien retuits y favoritos de la semana, y mi legión de seguidores en Twitter, con todos los comentarios positivos y memes a favor incluidos…

🌟🗣🎤🥇🏵📲💻👏👏🌟🃏🃏🃏

– ¡MentiRedoso! ¿Cómo nos lo pones tan fácil? Podrías haber dicho que te retuitearon más de 20 personas y habría colado, pero más de cien…

– Vale, tenía que echar el resto porque me íbais a descubrir las cartas echara lo que echara..-

– Pues te llevas de todo: los memes, tuits, los comentarios y seguidores, más las fotos de Instagram en la playa más cercana de nuestro Paco y el maravilloso trabajo de reponedor de Nacho, con sus falsas recomendaciones de contactos.. 😜

– ¡Oye, que sí que estuve en las Bahamas! 😎

– ¡Y yo trabajo de director financiero! 😄

– Ya.. bueno, para la semana que viene vamos a tener que chatear menos y no vernos hasta el mismo día de partida, para hacer más creíbles las mentiras, que empiezan a ser un poco exageradas.. –

– Hagamos recuento.. Bueno, bueno..  ¡Enhorabuena Lucía, nos has vuelto a ganar! Ya puedes ir llenando tu móvil y tu tablet de actualizaciones creíbles esta semana, porque el próximo finde no habrá piedad 😄

– ¡Un placer jugar con vosotros, nos vemos por las Redes! 🙋¡Hasta la semana que viene! –

– ¡Hasta pronto MentiReDosos! 👋🃏

© Jugadora1.

 

 

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El Juego del Verano.

 

Venga, pruébalo. Es fácil.

Deja tu cuerpo y tu mente en blanco, liberados de toda presión laboral, sentimental o familiar y descárgate en tu cerebro unas sencillas instrucciones para disfrutar del juego, de cada veraniega partida.

Primera regla: deja de pensar en el tablero que has utilizado todo el año.

Quizás pasaste el año haciendo acopio de nuevas calles, hoteles, casitas o eléctricas.

Quizás sumaste nuevos integrantes a tu auto familiar o recorriste menos casillas de las que quisieras.

Da igual. Deja de seguir levantando cartas de la suerte y tirando los dados.

El cubilete y el móvil a un lado. Tu cuerpo a otro, preferiblemente bien lejos y en silencio.

Deja de repasar cada jugada anterior, de hacer balance de la partida.

Lo que pasó, pasó. Déjalo estar.

Segunda regla: la banca siempre gana.

No, aunque creas que todo vale en este refrescante y pasajero juego, no es así.

El dinero de las salidas, hoteles, regalos o caprichos no vuelve, no se reintegra al finalizar el juego.

Gastar un poco más, regalarse momentos diferentes es estupendo y necesario, pero siempre sabiendo distinguir la realidad del mero placer de jugar al verano.

Tercera regla: sé feliz tal como eres.

No te has podido ir de vacaciones o estás en el pueblo mojándote los pies en la única piscina que hay mientras tus amigos publican sus fotos de sus maravillosas escapadas exóticas, llenas de aventuras y selfies felices entre amigos.

Y qué.

No tienes ese cuerpo que te venden en todas partes. Te está pequeña la falda del verano pasado. Te sientes hinchada con este calor.

Y qué.

No has subido fotos de tu pareja y/o tus maravillosos pequeños o tus compis de buceo porque no tienes ni uno ni otro, o solo uno sin lo otro porque no llega, no se puede o no se quiere.

Y qué.

No tienes 20 ańos y lo notas. Miras a la gente más joven y te preguntas en qué momento dejaste de tener esa edad y empezar a ver la vida desde otra perspectiva.

Y qué. No te importa, no debe importarte ni en este ni en posteriores juegos.

Última regla: disfruta.

Este juego, como la vida, es corto y se hace aún más corto con los años.

Disfruta del sol, del calor o el frío, de la playa, piscina, ducha o bañera, la montaña, el parque o el atracón de series en tu salón.

De la brisa, las cańas o el helado de merienda.

Vuelve a leer. Activa tu mente más creativa: escribe, pinta, canta, haz castillos en el aire que alberguen tus sueños.

No hace falta irse lejos para jugar, aunque una breve escapada, por pequeña que sea, activa la carta de intensidad a cada jugada.

Vena, pruébalo. No es difícil.

Vive cada día como si fuera Verano.

© Jugadora1.

 

 
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A contratiempo.

Tiempo de mirar, de buscar la llamada, la alarma, la seńal de tu llegada.

Tiempo de agachar la cabeza, mirar de soslayo mientras busco, leo, escribo y pienso en lo que estás tardando en llegar.

Tiempo de no pensar en nada concreto y pensar en todo lo que ves sin asimilar nada.

Tiempo de rapidez, de notificaciones unas sobre otras, de no terminar de escribir una cosa y estar leyendo otra que acaba de llegar.

Tiempo de no ver más allá de lo que quieren que veamos, de teclear sin pensar, de borrar poco y enviar mucho sin casi discriminación.

Tiempo de vestir nuestras mejores galas pase lo que pase, de no sentir más allá de lo permitido, del barniz y el filtro brillante.

Tiempo de mostrar cada paso, de callar lo auténtico y adorar lo superficial.

Tiempo de no tener tiempo para nada y perder tiempo en todo menos en dedicar tu tiempo a tu vida real.

Tiempo de ir en contra, de hablar más y chatear menos. Tiempo de mirarse, tocarse, escucharse y volverse a ver.

Tiempo de esperar un tiempo y entrar justo después, ya empezado el juego, para coger la baraja de tus días, para pensar la mejor jugada con calma, ajeno a la urgencia, atendiendo a lo importante.

Tiempo de recuperar tu tiempo, de respirar y darle valor a cada paso. De vivir tu vida activando el resto de sentidos, agazapados e inutilizados tras la reina vista y el rey oído.

Tiempo de vivir, de reir, sentir.. de ir, siempre, a contratiempo.

© Jugadora1.


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Lugares comunes.

Nuevo día, nueva oportunidad de reinventar tu vida. De probar nuevas formas, nuevos caminos.

Abre tu mente, busca el camino más largo, la respuesta más alejada del “bien”, “bueno” o el “ahí estamos”.

Apaga el piloto automático y agarra con fuerza los mandos de tu día a día.

Configura otras alternativas al “me gusta”, “mola”, “está guay”. Seguro que se te ocurren nuevas formas de expresar lo que sientes, lo que piensas.

Solo necesitas intentarlo, pararte unos segundos antes de darle al botón azul o al corazón rojo y escribir desde dentro. No más “estás guapísima”, “un besazo”, o “me encanta”.

Busca otras maneras, pinta de otros colores tu vida y prueba a combinarlos de distintas formas.

Aléjate de estereotipos, de supersticiones y celebraciones populares y crea las tuyas propias. No todo es llegar y “besar el santo”, si madrugas “Dios te ayuda”, tirando la moneda en la fuente llegará el amor y si tocas el pie de David Hume antes de un examen te hará aprobarlo.

Lo sé. Pensar requiere más  esfuerzo, más tiempo, más energías. Y no tienes muchas cuando vas de un lado a otro, trabajando, estudiando, comprando.. en esos trayectos y esas rutinas solo hay espacio para la inmediatez, la carga del vídeo instantánea, el Whatsapp a tres bandas llenos de emoticonos, para el Me gusta y el RT casi indiscriminado y el resumen de los 10 principales hashtag del día.

Subimos la foto del momento feliz y gastamos tiempo en ponerle el mejor filtro o pensar en un comentario ingenioso y no lo utilizamos en ser originales de verdad, ser auténticos en nuestro cariño y nuestra realidad. Mostrar poco, filtrar menos y valorar más con el corazón a las personas.

Reinventa tu día, añade nuevas reglas a tu juego, nuevas fichas y movimientos.

No elijas moverte por las casillas de moda, por ahí siempre irás más “despacito”, cuando puedes tirar los dados con fuerza y hacer funcionar tu cerebro al máximo en todos los ámbitos.

Escribe, buscar nuevas canciones que escuchar, nuevas formas de contestar, de comentar, de hablar. Da un salto desde el centro del tablero, donde van a parar todos los jugadores cuando no saben cómo moverse: ese “no, lo siguiente”, “vale”, “ok”, “hablamos”, “ya nos veremos”, “tenemos que quedar”… y marca tú las directrices y dimensiones de tu nueva casilla, aquella de la cual solo sale o entra lo que tú elijas que para ti, no lo que otros te impongan porque todo el mundo lo haga o diga así.

Pasea por las afueras de la ciudad en navidad, evita los centros comerciales en rebajas, no regales cosas materiales en el día de la madre, del padre, de los enamorados, hazlo otro día y de verdad, porque te apetece.

Olvida los “nos tomamos unas cañas”, “me debes un café”, “al mal tiempo buena cara” y “no hay mal que por bien no venga”. Cámbialo por otras frases, otras formas de quedar con tus amigos, de sentirte bien, de vivir.

No hagas un remake de la vida de los demás. Tú tienes la tuya propia. Con sus luces y sus sombras sin filtrar, con los caminos que eliges y otros que dejaste atrás, con lo que realmente te gusta y lo que no. No copies lo que hacen otros, no cuentes seguidores ni parpadeos en el móvil, cuenta cada instante de tu vida, cuenta cada momento que decides ser tú y llevar tu propio rumbo.

Construye, arma y desarma a tu antojo. Deja el móvil más cerrado y tu mente más abierta.

Es fácil. Solo tienes que abrir bien el tablero, pararte a pensar qué es lo que realmente te gusta y quieres hacer con tu vida y dibujar nuevas casillas de las que salir, a las que llegar.

Aparta ese cubilete en forma de móvil o televisión y tira tus dados de nuevo con fuerza desde tus pensamientos, tus deseos y tu corazón, evitando caer en aquellos lugares donde acaba la creatividad y comienza la rutina, donde van a parar todos por inercia, por puro cansancio o porque no saben cómo salir de ellos.

Crea tu propio camino, píntalo a tu gusto y lleva a tu mente a vivir a las afueras, bien lejos de los lugares comunes.

© Jugadora1.

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Tú la llevas.

La prisa. La queja. La angustia, la nube gris que acecha.

No puedo escucharte más tiempo, no puedo pintar de gris mi día con el humo de tu pesadumbre. Lo sé, la vida duele y nunca descansa, pero tu queja es constante y mi energía se hace más pequeña conforme tu visión negativa crece.

Permíteme no seguirte el juego, no entrar en la Comba de las Molestias y Achaques perennes. Déjame ayudarte a coger las riendas y ser tú la que mueves la cuerda y diriges tu vida: en positivo, manteniendo el ánimo arriado y fuerte, a prueba de tempestades.

La envidia. La desconfianza. El descontento. La rabia.

No quiero envidiar lo que no tengo, desear ser más que los demás. No desconfío de casi todo y me contento con casi nada. No vivo mi vida pensando qué dirán o qué tendrán que yo no tengo.

Permíteme no entrar en el juego de Contar Mentiras, de hacer trampas y aparentar lo que no soy.

La pasividad. La indiferencia. La falta de empatía y educación.

No quiero perder mis valores, los que mis padres me enseńaron, y seguir dando los buenos días, las gracias y dando la importancia que tiene al tiempo de los demás, a los detalles. Quiero respetar todas las opciones posibles, la forma de vivir y de ser feliz sin seguir unas reglas del juego preestablecidas.

Permíteme moverme, ayudar, escuchar y dejar de jugar a las Estatuas con el resto del mundo , sin permanecer inmóvil e indiferente cuando alguien sufre o pasa un mal momento. Utilizar la empatía para escuchar más y hablar menos, para construir juntos nuevas relaciones.

No me persigas más. Estoy en cruci, en pausa. Parada para respirar hondo y saber disfrutar de cada momento.

No jugaré a este juego de indiferencia, envidia y quejas, aunque la llevéis todos menos yo, aunque si no entro nadie quiera jugar conmigo. No me importa.

Tú la llevas.

© Jugadora1.

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Operamor

Encontrar un amor que te acompañe durante toda la partida requiere de un poco de suerte, algo de azar y cierta destreza al elegir a la persona adecuada.

Con cada jugada, uno aprende a mantener un pulso estable entre el corazón y la razón y, aunque pueda costar después de varios juegos sin ganar, tener siempre abierta la puerta a nuevas experiencias.

Coger otra vez con ganas el bisturí para diseccionar y poner sobre la mesa nuevamente todas las piezas del puzzle de nuestra vida.

Busca aquella persona que las sepa ver y manejar con cuidado, sin prisa, que te acompañe más allá de dos o tres buenas jugadas, que continúe a tu lado cuando las cartas no sean tan buenas, pierdan su color, o cuando los dados no nos hagan avanzar tan rápido como quisiéramos.

Que lentamente, con mimo, nos recomponga aquel Corazón Destrozado tras diversos desengaños que nos hizo llegar cual Caballo Renqueante al final del juego casi sin comodines.

No escuches a las Mariposas Juguetonas del principio, ellas nunca vuelan más allá de las primeras casillas. No cojas la carta de la Manzana de Adán (o de Eva) demasiado rápido, date tu tiempo para conocerle bien y mejor lleva contigo una Cesta para el Hambre, que las ganas de comer nunca son buenas consejeras para el amor duradero.

Saca brillo al Hueso Elástico de la flexibilidad, abre tu mente a nuevas opiniones, nuevos prototipos.

Sacude bien fuerte tus dados de ganar o perder puntos, tus listas de cualidades preconcebidas e ideales y conoce bien despacio todas sus imperfecciones.

Si consigue que te duelan los Chuletones de la Risa y saca de ti ese Hueso Eléctrico de la Alegría como ninguna otra persona, vas por buen camino.

Observa. Mira. Comunícate mucho y escucha más. Tómate tu tiempo para conocer cada pieza, para ver cómo van encajando manteniendo un equilibrio entre la emoción del momento y saber lo que quieres sin que se te encienda la luz roja de peligro.

Sabrás así que valió la pena dejar todas tus piezas sobre el tablero. Que la operación fue exitosa, que este juego de tiempos lentos y ojos bien abiertos se aprende mejor a cada jugada.

Y, finalmente, encontrarás tu Hueso de la Fortuna, ese que te acompañará toda la partida con algo de suerte, un poco de azar y mucha destreza operando, jugando al Operamor.

© Jugadora1.

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