Ahora.

Vamos a jugar al juego del Ahora.

Es fácil, pero solo podrás jugarlo si sabes diferenciar cuándo es Ahora.

Porque Ahora no es Mañana ni es Elañoqueviene. Tampoco es Algúndía ni Cuandosea.

Se nos olvida lo fácil que es jugarlo porque nos perdemos en contar casillas, en acumular fichas, recompensas, en querer ganar al compañero. Y se nos pasa el tiempo del juego jugando a otro juego que no es el que jugamos.

Y aparecen los Síes para desorientarnos y confundirnos: Siyohubierahecho.. Siyotuvieraeso.. Siyolohubierasabido..

No los escuches. Ahora es Ahora. No hay más.

Y creemos en el Aversinosvemos tanto como en Mañanalallamo. Buscamos un Yavendrá con tantas ganas como un Yaloharé.

Si no lo ves Ahora, en algún momento de tu vida este juego se impondrá, con fuerza, y será cuando menos lo esperes.

Esa casilla de salida a la que vuelves cuando sopla el viento y tus cartas vuelan, cambian y se transforman cuando tú ya creías conocer todas las reglas.

Y, es entonces, cuando empiezas de cero pero no necesitas buscar las reglas del juego porque, Ahora, eres capaz de vislumbrar todo el tablero de golpe y dejar de perder el tiempo buscando una salida.

Ahora ya sabes que todos perdemos. Que todos terminamos esa partida perdiendo la partida, pero ganando batallas al tiempo a golpe de sonrisas, besos y abrazos.

Ahora, puedes mirar de frente tus cicatrices, tus heridas de guerra y sentirte orgulloso de seguir adelante. Y seguir luchando con ganas e ilusiones, consciente de cada paso.

Sabes que saber jugar al Ahora no es suficiente. Que siempre habrá más, que esto no acaba mientras estemos jugando: que vendrán muchas más batallas, para las que necesitarás nuevas estrategias y aparecerán caminos y puentes que nunca habías pensado cruzar.

Pero no importa. Nada importa tanto como disfrutar este juego fugaz y esquivo que olvidamos mientras jugamos y solo recordamos cuando vemos su final.

Ahora ya lo sabes.

Ahora ya puedes seguir jugando este juego activando el Modo intenso, sentido, vivido y disfrutado.

Ahora puedes conseguir todo lo que quieras, lo que sueñes, lo que creas que es imposible.

Única regla: ser Feliz Ahora.

© Jugadora1.

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El Juego del Verano.

 

Venga, pruébalo. Es fácil.

Deja tu cuerpo y tu mente en blanco, liberados de toda presión laboral, sentimental o familiar y descárgate en tu cerebro unas sencillas instrucciones para disfrutar del juego, de cada veraniega partida.

Primera regla: deja de pensar en el tablero que has utilizado todo el año.

Quizás pasaste el año haciendo acopio de nuevas calles, hoteles, casitas o eléctricas.

Quizás sumaste nuevos integrantes a tu auto familiar o recorriste menos casillas de las que quisieras.

Da igual. Deja de seguir levantando cartas de la suerte y tirando los dados.

El cubilete y el móvil a un lado. Tu cuerpo a otro, preferiblemente bien lejos y en silencio.

Deja de repasar cada jugada anterior, de hacer balance de la partida.

Lo que pasó, pasó. Déjalo estar.

Segunda regla: la banca siempre gana.

No, aunque creas que todo vale en este refrescante y pasajero juego, no es así.

El dinero de las salidas, hoteles, regalos o caprichos no vuelve, no se reintegra al finalizar el juego.

Gastar un poco más, regalarse momentos diferentes es estupendo y necesario, pero siempre sabiendo distinguir la realidad del mero placer de jugar al verano.

Tercera regla: sé feliz tal como eres.

No te has podido ir de vacaciones o estás en el pueblo mojándote los pies en la única piscina que hay mientras tus amigos publican sus fotos de sus maravillosas escapadas exóticas, llenas de aventuras y selfies felices entre amigos.

Y qué.

No tienes ese cuerpo que te venden en todas partes. Te está pequeña la falda del verano pasado. Te sientes hinchada con este calor.

Y qué.

No has subido fotos de tu pareja y/o tus maravillosos pequeños o tus compis de buceo porque no tienes ni uno ni otro, o solo uno sin lo otro porque no llega, no se puede o no se quiere.

Y qué.

No tienes 20 ańos y lo notas. Miras a la gente más joven y te preguntas en qué momento dejaste de tener esa edad y empezar a ver la vida desde otra perspectiva.

Y qué. No te importa, no debe importarte ni en este ni en posteriores juegos.

Última regla: disfruta.

Este juego, como la vida, es corto y se hace aún más corto con los años.

Disfruta del sol, del calor o el frío, de la playa, piscina, ducha o bañera, la montaña, el parque o el atracón de series en tu salón.

De la brisa, las cańas o el helado de merienda.

Vuelve a leer. Activa tu mente más creativa: escribe, pinta, canta, haz castillos en el aire que alberguen tus sueños.

No hace falta irse lejos para jugar, aunque una breve escapada, por pequeña que sea, activa la carta de intensidad a cada jugada.

Vena, pruébalo. No es difícil.

Vive cada día como si fuera Verano.

© Jugadora1.

 

 
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