Menos 20 puntos por Detallista.

 Existe una maldición que se podría llamar “La maldición de los detallistas”. Los detallistas, si naces con el personaje como parte de ti, son esas personas que disfrutan con los detalles y, especialmente, teniéndolos hacia los demás.

Da igual si el mundo en el que vivimos no parece valorar esta cualidad por encima del atractivo descaro, la belleza corpórea o el carisma apabullante de los extrovertidos. Da igual porque los detallistas nunca, nunca, nunca, aprenden. Aprendemos.

Se atienen a aquello, también cierto, de que lo importante es dar sin esperar nada a cambio, por el mero placer de dar. Y es verdad, nos gusta dar.

Pero todos, sin excepción, han experimentado ese regusto amargo cuando regalas algo, llamas para preguntar por alguien, envías un wasap o mandas una tarjeta, una sorpresa y tú.. Poco.. o…Nada. Gracias, muchísimas gracias, me hace mucha ilusión, eres maravilloso/a.

Pero llega tu cumpleaños y esa amiga a la que mandaste flores ni te felicitó o se acordó dos semanas más tarde; o ese amigo al que mandaste un Christmas, que ignora completamente que pasaste algunos días mirando el buzón por si encontrabas uno de vuelta.. Sin éxito.

Porque todo el mundo tiene muchas cosas que hacer, y no fue por maldad ni por egoismo siquiera, fue una mezcla de olvido y de entrar en la Rueda. Esa Rueda de la rutina diaria que se come nuestro tiempo y, con él, nuestras mejores intenciones.

Ellos se recuerdan que tienen que contestarte, que felicitarte, que darte las gracias.. Y tú te prometes que no serás tan pardillo la próxima vez.

Pero pasa el tiempo y te apetece. Se te olvidan los sinsabores y recobras la ilusión por la sorpresa, el lazo, la tarjeta, la cara que pondrá al verlo.. el detalle.

Y el engranaje de la maldición se pone en marcha y retoma su camino de ida y vuelta. Menos 20 puntos por detallista. Elige otra carta.
© Jugadora1.

Safe Creative #1607220241559