¡MentiReDoso! 

 

– Bueno, hoy me toca empezar a mi: tengo por aquí una casa fabulosa, de casi 200 m2, que me compré hace poco, con dos garajes, piscina, cuatro dormitorios y un maravilloso vestidor de madera que ha añadido y construído mi propio marido.

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– ¡Empiezas fuerte Lucía! Con todo lo que has puesto sobre la mesa, no te debe haber quedado mucho por poner.. bueno, vale, haré como que me lo creo y saco todas estas fotos de mis maravillosos hijos, que ya os digo yo lo guapísimos, estudiosos y deportistas que son.. ah! y un par de fotos de salidas divertidísimas con muchísimos amigos..

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– ¡MentiRedoso! Anda, Paco, recoge la casa, el vestidor, las fotos de los peques y los cuatro amigos que son de verdad, junto con los filtros sepia otońales, la aplicación que utilizaste para que parezca todo más brillante y ese par de emoticonos sonrientes que ańadiste a tu publicación.. –

– ¿Seguimos jugando? ¡Venga, empiezo yo esta vez! Pongo mi moto recién comprada y una conversación fantástica que tuve el otro día con la mujer guapísima del departamento de ventas que os comenté..

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– Umm.. bueno Nacho, no me lo creo del todo pero lo dejo pasar, que quiero descargarme estas cartas..

Yo echo mi última y exitosa actualización del Whatsapp de mi pericia con el yoga con el paisaje de paz y montańas de fondo.. ¡con sus más de 50 visitas y 26 comentarios positivos!

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– ¡MentiRedosa! Ese finde Lucía estuvimos todos juntos, lo recuerdo, y lo más cerca de hacer yoga que creo que has estado es cuando alcanzas las cacerolas de la estantería superior de la cocina.. ¿de dónde sacaste esa foto? .. mira, mejor no me lo digas, recoge la actualización, las visitas y los comentarios.. –

– También se lleva mi moto.. –

– ¡Cierto! La puedes vender, Lucía que eso se te da bien 😄😄 Y la conversación ficticia de nuestro Nacho con la compańera del trabajo súmala también a tus cartas..-

– Oye, ¡que eso fue real! –

– Bueno, bueno Nacho.. ¡luego nos lo cuentas!

Venga, vamos a continuar la partida: yo, por mi parte, echo un par de fotos que tengo recién publicadas y un vídeo del Instagram de esta semana posando relajadísimo y feliz junto a la piscina del hotelazo en el que estuvimos en las Bahamas..

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– Ummm.. no sé, no sé..

Paco, mira que eso no parecen las Bahamas, me recuerda a la playa del pueblo de tu suegra, y ni siquiera creo que estuvieras tan relajado allí si te fuiste con tus peques, pero bueno… yo sumo mi último y maravilloso trabajo y todas las recomendaciones, que son muchas, de mis jefes y compańeros en Linkedin..

👨‍⚖️😎💼🏆🏵📈🌟👏👏🃏🃏🃏🃏

– ¡Pero si no te gustaba nada y te cambiaste de trabajo varias veces en un ańo, que me acuerdo! ¿Quién te ha recomendado a ti? ..-

– Oye, tú no sabes lo de mi último trabajo.. ¡que hace mucho que no hablamos! –

– Ya, ya.. pero te sigo en Linkedin y he visto cómo has ido cambiando de uno a otro y lo comentabas por Facebook.. –

– Bueno, venga Nacho.. ¿destapas las cartas entonces o sigues sumando? –

– Tranquilo, voy a descartarme de estas cartas que tengo preparadas: aquí os dejo mis más de cien retuits y favoritos de la semana, y mi legión de seguidores en Twitter, con todos los comentarios positivos y memes a favor incluidos…

🌟🗣🎤🥇🏵📲💻👏👏🌟🃏🃏🃏

– ¡MentiRedoso! ¿Cómo nos lo pones tan fácil? Podrías haber dicho que te retuitearon más de 20 personas y habría colado, pero más de cien…

– Vale, tenía que echar el resto porque me íbais a descubrir las cartas echara lo que echara..-

– Pues te llevas de todo: los memes, tuits, los comentarios y seguidores, más las fotos de Instagram en la playa más cercana de nuestro Paco y el maravilloso trabajo de reponedor de Nacho, con sus falsas recomendaciones de contactos.. 😜

– ¡Oye, que sí que estuve en las Bahamas! 😎

– ¡Y yo trabajo de director financiero! 😄

– Ya.. bueno, para la semana que viene vamos a tener que chatear menos y no vernos hasta el mismo día de partida, para hacer más creíbles las mentiras, que empiezan a ser un poco exageradas.. –

– Hagamos recuento.. Bueno, bueno..  ¡Enhorabuena Lucía, nos has vuelto a ganar! Ya puedes ir llenando tu móvil y tu tablet de actualizaciones creíbles esta semana, porque el próximo finde no habrá piedad 😄

– ¡Un placer jugar con vosotros, nos vemos por las Redes! 🙋¡Hasta la semana que viene! –

– ¡Hasta pronto MentiReDosos! 👋🃏

© Jugadora1.

 

 

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Una vida extra.

 Los mayores descubrimientos los hacemos, a veces, en los lugares más insospechados. Son pequeñas o grandes historias que nos hacen avanzar con los ojos más abiertos.

El destino me ha ido llevando, en diversas ocasiones, por un recorrido de historias que hablan de personas y circunstancias, de amor y amistad, de miradas y palabras.

En esta ocasión, me llevó a una casilla de espera en la cual el tiempo parece congelarse antes de volver a poner el reloj en marcha. Las visitas de los familiares eran breves y desprovistas de abrazos y besos, pues debían de guardar distancia a través de batas, gorro y guantes, pero las miradas y gestos de ánimo hacían más efecto que los analgésicos para el dolor. Y, por supuesto, las palabras.

A mi lado, detrás de una cortina, había un hombre recién operado de los pulmones, Francisco. Le costaba hablar y, al intentarlo, emitía unos sonidos broncos, graves, casi ininteligibles, así que, para poder comunicarse, su mujer le trajo una pizarra con unas tizas, y era gracioso escuchar los golpecitos de cada palabra cuando estaban juntos a través de la cortina.

Todos los días su mujer le traía, para leerle en voz alta, tres cartas de amor. Una era de ella, la que dejaba en último lugar. Las otras, de sus hijos, que le escribían también una carta diaria llena de palabras de admiración, fuerza, cariňo y amor, mucho amor. Todas eran leídas por la mujer lentamente, saboreando cada palabra y, a la vez, apurando el poco tiempo de visita permitido. Tras la lectura, se intensificaba el punteado en la pizarra, alguna lagrimilla e, imaginaba yo desde el otro lado, los besos al vuelo y las sonrisas.

Un día Francisco, a través de su mujer, trajo una radio a aquel lugar. Las cuidadoras anunciaron el regalo con fuertes aplausos hacia él y la colocaron justo enfrente de las casillas de salida donde todos aguardaban un turno, cartas en mano, expectantes.

Al instante y, durante bastante rato, sonaban multitud de canciones de diversos estilos, todas con el mismo efecto positivo, balsámico, arrollador en un momento de horas largas y muchos pensamientos a solas.

Francisco, con su sentida presencia y su regalo, llenó de palabras y música aquella sala de espera hacia la vida futura y comprendí, en aquellos días, que las palabras y la música nos dan la vida, tan importantes como las medicinas o los puntos tras la batalla.

Y que debemos decir más a menudo de lo que hacemos, lo que queremos a las personas que queremos, porque les estamos regalando una vida extra a través de nuestras palabras en el juego de su vida.

© Jugadora1.

 

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