Y tiro porque me toca.

Todo el mundo sabe o aprende pronto a jugar al juego de la Oca.

Sí, ese en el que sabes distinguir a las elegantes Ocas de patosos o los que gustan de hacer el ganso.

Y, cuando las ves venir, sabes que, si consigues acercarte mucho, tarde o temprano, eso te hará dar el salto a otra Oca mejor, más avanzada y, por supuesto, volverás a tirar los dados porque te toca.

Consiguiendo conocer o arrimarse bien a determinadas Ocas, puedes ir saltándote fácilmente todo tipo de casillas y jugadores ávidos de ganar la partida que estéis jugando.

Pero no creas que es tan fácil como pueda parecer: la mayoría de las Ocas son casi inalcanzables a menos de que te hayas criado cerca de ellas y conozcas bien cómo se mueven, como piensan, cómo abordarlas de forma que piensen que eres como ellas.

También puede pasar que los dados con los que naciste no alcancen nunca una casilla de la Oca por más empeño o fuerza que pongas, o que pases delante de ellas casi sin darte cuenta y sigáis cada uno su  camino.

Pero una cosa es clara: absolutamente todos los jugadores piensan que es a ellos a quienes les toca, aunque se encuentren a mucha distancia de conseguirlo, y todos lo intentarán de una forma más o menos visible.

Si no te gusta jugar a este juego no pasa nada. Sigue tu camino, confía en tus pasos, en tu esfuerzo avanzando casillas.

Piensa que, mejor que saltar Ocas, es estar preparado para aprovechar una buena Ocasión.

© Jugadora1.

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Animales de superficie.

Me gusta nadar en lo más profundo, adentrarme en reflexiones sobre la vida que me rodea, mi forma de enfrentarme a ella, conocer y poner a prueba mi fortaleza a través de las mareas y las olas que parecen insalvables.

A veces, encuentro compañeros de viaje. Nadamos juntos desentrañando el fondo de las cosas que nos preocupan y nos rodean. De esos viajes sale el alma iluminada y la mente fortalecida. Podemos estar así horas, admirando los colores de nuevas formas de ver el mundo, ocultos en la superficie.

Al salir, toca secarnos bien, limpiarnos las algas, la tierra pegada, y nos damos una ducha de realidad, listos para ponernos nuestra ropa de rutina, que irremediablemente nos queda más ajustada o más holgada según lo aprendido.

Nuestro viaje a las profundidades nos hace avanzar y reubicarnos en el mundo positivamente.

En la superficie, tomando el sol tranquilamente, está casi todo el mundo.

Animales de superficie que disfrutan del calor y la seguridad que el exterior les brinda. Se comunican con frases hechas, lugares comunes, sonrisas ensayadas, chatean banalidades y se despiden con sucedáneos de besos o abrazos auténticos porque no les gusta todo aquello que pueda hacerles moverse de su lugar en la arena.

Si se les invita a adentrarse un rato en el mar lo rechazan o te acompañan a mojarse los pies, a salvo de mareas o fuertes olas que pudieran confrontarlos con aquello que no quieren escuchar o sentir.

De noche, cuando nadie les ve, cogen su traje de neopreno e intentan desenredar la madeja de sus preocupaciones. Pero el traje pesa, el agua les incomoda y no tardan en ponerse la crema protectora y salir rápidamente a superficie para sentirse nuevamente a salvo.

Puedo mimetizarme con ellos, me pongo las gafas y tomamos el sol juntos, les mando abrazos y comentamos el tiempo mirando al infinito.

Pero, en cuanto puedo, vuelvo a bucear mirando a los ojos, escuchando lo que hay detrás de las palabras y disfrutando de un aprendizaje compartido.

Me gusta nadar en lo más profundo, ¿te animas?

© Jugadora1.

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Casilla de Salida.

Estas palabras las escribí a la vuelta de las vacaciones de Navidad pero podrían bien describir cualquier inicio de semana tras el domingo, el olor de Septiembre tras el verano, el comienzo de algo nuevo en el camino.

Es un instante que yo llamo Casilla de Salida. Esa sensación pegada a tu piel que se va desprendiendo poco a poco, casi siempre con pereza y melancolía por lo vivido, a sabiendas de que en breve cambiaremos de paisaje o comenzaremos una nueva etapa.

Vamos a salir de nuestra zona de confort y poner un pie en otra realidad que comienza ahí, en la casilla de salida. Bienvenido lunes, bienvenido otoño tras el verano, bienvenido 2016:

Bienvenido 2016. Sí, otra vez te lo digo. Llevo ocho días diciéndotelo pero no te vislumbraba con la nitidez que la certeza de empezar otro año me da ahora.

Parecías lejano en ese ir y venir de comidas y aperitivos fuera y dentro, esos bienintencionados y encendidos brindis, esas escapadas al cine, al teatro, a comprar regalos y felicitaciones en cualquier momento.

No te voy a mentir: me da pena que acabe. Todo. El tiempo en suspenso, el viento y el frío en la ventana, y ese descanso tan necesitado, esa paz. De ver a las personas que quieres a tu lado, con salud, disfrutando relajados de la misma calma que tú.

Dos semanas de pequeños excesos, de entrar voluntariamente en una realidad paralela llena de dulces, buenos deseos y días especiales.

Todo pasa, todo llega a un final, que no es final sino un ciclo porque aunque ahora parezca eterna, la siguiente navidad llegará en unos meses que pasarán igual de rápido que las fiestas, y volverás al 1 de Enero, a ese punto de término y principio en el que tu cuerpo solo pide darle a la pausa un poco más.

Se abrirá mañana la puerta, y nos daremos, esta vez sí, la bienvenida mirándonos a la cara mutuamente, frente a frente, sin maquillajes, ni roscones, ni pajes con regalos, sin mensajes en el móvil ni tarjetas navideñas en el salón. Solos tú y yo, 2016.

Porque cuando explote la burbuja y se abra por completo la puerta que te dejará entrar con la primera brisa de la mañana, prometo sonreírte y dejarme todos los deseos en el umbral del portal para salir fuera y ponerme en acción. Sin promesas efímeras de dietas y cursos, sin melancolía, sin apego a la comodidad. Saliendo de la zona de confort para poder conocerte bien y emprender juntos un viaje apasionante. Hasta las siguientes navidades. Hasta el año que viene.

Veo que esto que te digo te hace feliz. Y es que creo que ya eres y serás un muy Feliz Año Nuevo.

Bienvenido 2016“.

 

© Jugadora1.

 

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Vamos a jugar a un Juego.

 Se llama “Comparte tu vida”. Es muy emocionante. Tú me cuentas tu vida y yo lo leo. Bueno, no solo yo. También si quieres realmente jugar todos tus amigos, tu familia, tus compañeros de trabajo, los del jueves en alemán, los del tenis del domingo y tu vecina de abajo. Y todos sus amigos.

Pero no quiero abrumarte. Tranquilo. Empecemos solos tu y yo. Cuéntame algo, dime tu estado actual. No, no te escucho, pero puedo leer todas tus actualizaciones y decirte lo mucho que me gusta. No, no te lo digo en persona, pero tranquilo que te lo haré llegar de alguna manera, este juego es genial, puedo mandarte muchas caritas y dibujos para que veas cómo me gusta lo que dices.

Bueno, no te pongas así, que tampoco hace falta que me cuentes toda tu vida. Sabía que eso no te iba a gustar.

Solo una advertencia: jugar te ocupará mucho más tiempo del que tú crees. Ten cuidado con el tiempo que pasas jugando porque es adictivo. Sí, no me mires así. Créeme. Una vez que empieces, no sabrás vivir sin”Comparte tu vida”.

Es muy importante que sepas pararlo y guardar parte de tu tiempo para vivir la vida real, para recibir esos besos y abrazos que añoras, para contarme tus penas y alegrías y tomarnos un café juntos. Recuerda esto que te digo, pues una vez que entres pensarás que tú controlas el tiempo pero, en este juego, el tiempo te controla a ti.

Sí, ya lo sé. Que preferirías no ver esas fotos de playa en Cancún cuando tú llevas dos años sin vacaciones, y tu mujer que aún se está recuperando de un aborto preferiría no ver tanto bebé y niño haciendo monerías. Tranquilo, puedes elegir qué ver y qué no ver, puedes incluso no participar en el juego. Ignora las peticiones de tu familia y amigos para comenzar a jugar.

Eres libre. Pero recuerda, si no juegas, no existes. O casi.

Pero dejémonos de sermones, que te veo con ganas de empezar. Tú solo recuerda que cuantos más “Me gusta” y comentarios recibas, más puntos obtienes.

No olvides ir completando todas las casillas del juego comentando y publicando temas de todos los colores.

Eso, veo que lo has entendido. Añádeme. Así. Sube una foto. En esa estás muy bien, pareces un tipo atractivo, de éxito en todos los ámbitos y feliz. Es perfecta.

Mira, ya tienes 5 👍 y dos comentarios sobre tu moto y tus ojazos.

Bienvenido. Ya eres uno más. Me gusta!

© Jugadora1.

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