I-ntimidad.

Todos los días me preguntas qué estoy pensando.

Qué me gusta y qué no.

Quieres saber dónde estoy. Con exactitud, usando mi GPS.

Me invitas a que te indique, a cada paso, con quién o quienes comparto mi tiempo.

Que cuente al mundo entero todo lo que he hecho hoy. Lo que hice ayer.

Me pides un listado de amigos. Da igual que yo piense que, en realidad, amigos-amigos hay muy pocos y conocidos muchos más.

Eso da igual. Quieres la lista completa, actualizada y lo más amplia posible.

Y los comunes. Y los que salen en cada foto o vídeo. Y los amigos de esos amigos.

Me pides permiso constantemente para cotillear quiénes son mis contactos en mi teléfono. Yo te los busco y tú puedes nombrarlos, me dices, poniendo su nombre, su etiqueta.

Quieres también conocer qué aplicaciones tengo. Dónde estoy cuando las abro y las utilizo y mi dirección de e-mail en todas ellas como parte de un perfil.

Me preguntas cuál es mi estado actual, que te escriba una frase que lo resuma. Y una foto. No olvides tu foto de perfil – repites constantemente.

Y, cuando salgas de casa, usa siempre tu nueva tarjeta de transporte. Ya no sirven los antiguos títulos de transporte en papel sin identificación ni chip. Utiliza la nueva tarjeta electrónica.

Déjanos, así, ver dónde has ido, cuándo, qué día. Con tu localización siempre activada. Así, buena chica.

Me pides que grabe algunos vídeos contando cosas de mi. Más cosas de las que ya sabes con todas mis aplicaciones y mis historias. Con efectos divertidos. Divertidos – repites, mientras me los muestras.

O mejor, me propones, hazte un Selfie de cada momento que, yo lo sé, nunca los borras del todo. Aunque me digas que eliminaste mi cuenta, yo sé que los guardas para ti. Cada foto, cada frase o comentario, cada me gusta, cada movimiento.

No preguntes, no pienses cómo llegar. Utiliza nuestras aplicaciones para moverte por tu ciudad. No olvides activar tu localización (recuerda) y dejarla activada aunque no la estés utilizando.

Pregúntale a Siri que te busque lo que necesites -me insistes-. No busques. Deja que hagamos todo por ti.

Por ejemplo, puedes felicitar a todos tus amigos por su cumpleaños con nuestros vídeos y emoticonos. No es necesario que les llames, ni que intentes memorizar y recordar las fechas de cada uno. De eso nos encargamos nosotros.

A cambio, solo quiero saberlo todo de ti. Si tienes pareja, tu afiliación a algún partido, orientación sexual o preferencia religiosa.

Películas, libros, música preferida, quién te gusta y quién no, qué evento te interesa, dónde sueles veranear, si tienes hijos (con foto, por favor), si vas de fiesta o te quedas en casa, dónde vives y por qué zona sueles salir, qué viajes has hecho (tenemos una aplicación especial para que nos muestres todos los lugares donde has estado) y aquellos lugares donde te gustaría ir.

Recuerda que tu perfil solo está completo al 10%, así que no olvides contestar todas las preguntas y completarlo. Y sube una foto tuya. Siempre.

Queremos saber dónde estás hasta cuando no buscas nada ni haces nada.

Es por tu bien, por tu seguridad, por tu entretenimiento, por tu felicidad – me insistes- es fácil, intuitivo, moderno, rápido, sencillo, cool y divertido. Divertido -repites.

Porque, me adviertes, no hacer nada público durante unos minutos puede llevarte a lo peor: puede llevarte a pensar.

A leer. O a componer. Y aprender, viajar, o a disfrutar del aire libre, soñar despierto, besar y abrazar, querer a los demás, encontrar lo que buscabas o buscar la manera de encontrarlo.

Podría equivocarme una y otra vez y empezar de cero. Aprender a llorar una pérdida o celebrar un triunfo en privado y crecer con cada experiencia.

Llegaría a tener amigos, parejas, padres, sobrinos, nietos o hijos y podría quererles mucho sin hacerles fotos y hacerles fotos sin publicarlas.

O no tenerlos, o tener algunos si, otros no, e incluso ser feliz así, tal y como la vida me va viniendo.

Podría trabajar y estudiar mil cosas sin compartir mi rutina de estudio ni los sinsabores o gratificaciones del trabajo.

Tener hobbys, disfrutar con mis películas favoritas, leer mis libros, escuchar mi música y compartirla solo cuando quiero y con quien quiero.

Podría ser, incluso -me adviertes una vez más-, que te acostumbrases a guardar para ti misma lo que estás pensando, cómo te sientes, lo que te gusta y lo que no.

Pero te digo una cosa. Bien clara: mi estado personal es eso, personal, y mis historias son solo mías y de las personas que me conocen bien.

Mis fotos y vídeos son los que quiero guardar para mi.

Yo los recordaré cuando quiera, como recuerdo la fecha de cumpleaños de los que recuerdo como amigos y familia, incluso siendo capaz de saber quiénes son los comunes. Y, si me apuras, puedo recordar dónde estaba hace 2 ańos sin necesitar que me muestres un vídeo editado con cuatro fotos de aquellos tiempos.

¿Que cómo lo voy a hacer? Muy fácil: utilizando mi cerebro.

El mismo cuya mitad quieres que publique y, cuya otra, quieres desactivar poco a poco a fuerza de no utilizarla.

Pero no te voy a dejar. No os voy a dejar. A ninguno.

Escucharme bien: No acepto.

No voy a compartir contigo de esta forma Instagratuita mi día a día, no me Tuitees, no me conoces ni conoces mis rutinas, mi vida privada y mi intimidad.

No, no la vas a convertir en una I-ntimidad más de tantas porque, en mi vida, yo elijo dónde, cuándo y con quién sí Hay Intimidad.

© Jugadora1.

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La Rueda.

Corremos.

Trabajamos.

Comemos.

Seguimos trabajando.

Escuchamos poco. Contamos más.

Buscamos.

Deseamos cosas.

Soñamos despiertos.

Seguimos corriendo y comiendo.

Trabajamos todavía más.

Hablamos poco. Nos leemos más.

Buscamos lo rápido. Lo fácil. Al momento. Ya.

Desesperamos.

Respiramos. Nos resignamos.

Dormimos poco. Otra vez.

A veces, disfrutamos cada momento.

A veces, solo queremos parar.

Rueda la rueda de la semana: siguiente día.

Seguimos corriendo, trabajando y comiendo.

Deseamos más cosas.

Buscamos lo divertido. La risa fácil.

Conocemos muy poco a los demás.

Opinamos mucho. Sabemos muy poco de casi todo.

Dormimos un poco menos. Trabajamos un poco más.

Rueda la rueda, otro día más.

No tenemos mucho tiempo para nosotros.

Seguimos trabajando.

Nos cuidamos y cuidamos a los demás.

A veces, comemos peor.

A veces, cocinamos mejor.

Seguimos deseando cosas que no llegan.

Desesperamos.

Respiramos.

Nos centramos y disfrutamos con lo que hacemos.

Nos cuidamos nuevamente.

Soñamos con las vacaciones.

Paramos: fin de semana.

Apartamos un poco la omnipresente tecnología.

Tenemos nuestros momentos para nosotros.

Aprendemos cosas nuevas.

Miramos a los ojos: nos abrazamos.

Nos escuchamos.

Reímos mucho. Nos queremos más.

Lunes. Vuelta a empezar:

Rueda la rueda, rodará.

© Jugadora1.

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El regalo.

Siri, necesito urgentemente encontrar un regalo para mi, para subirme la moral después de esta semana de trabajo, de esta vida de estrés y rutina diaria.

Algo que me haga sentir bien cuando lo estrene.

Que me quite ańos y me aporte frescura.

Algo práctico pero elegante, que todo el mundo me mire deseando haberlo recibido.

Quiero un regalo único, distinto a lo que llevo a diario, a lo que se pone la gente.

Y sentirme querida, deseada y admirada a partes iguales cuando lo lleve.

Dejar de sentir ese vacío tras las compras, esa sensación de empacho instantáneo para después caer en la culpa sin remedio.

Un regalo que me acompańe cada día, del que nunca me canse.

Que sea difícil de encontrar y, a la vez, asequible en su precio.

O, mejor, que no tenga precio.

Eso, ¡quiero el mejor regalo que exista! ¿Dónde puedo encontrarlo?

……. ……. ……. ……. (procesando)

“Aquí tienes tu regalo”:

Y Siri se apagó, junto con el móvil al completo.

Miró hacia arriba. Fue un extrańo movimiento de cuello que hacía tiempo no realizaba, junto con un abrir de ojos y respirar aquel aire de primavera, sintiendo cómo entraba en sus pulmones mientras el sol le calentaba la cara.

Y, entonces, REspiró lentamente, con GAnas, deseando que ese instante durase para siempre y LO conservó en su interior para revivirlo las veces que quisiera, las que necesitara, tener el mejor Regalo del mundo.

© Jugadora1.

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Ahora.

Vamos a jugar al juego del Ahora.

Es fácil, pero solo podrás jugarlo si sabes diferenciar cuándo es Ahora.

Porque Ahora no es Mañana ni es Elañoqueviene. Tampoco es Algúndía ni Cuandosea.

Se nos olvida lo fácil que es jugarlo porque nos perdemos en contar casillas, en acumular fichas, recompensas, en querer ganar al compañero. Y se nos pasa el tiempo del juego jugando a otro juego que no es el que jugamos.

Y aparecen los Síes para desorientarnos y confundirnos: Siyohubierahecho.. Siyotuvieraeso.. Siyolohubierasabido..

No los escuches. Ahora es Ahora. No hay más.

Y creemos en el Aversinosvemos tanto como en Mañanalallamo. Buscamos un Yavendrá con tantas ganas como un Yaloharé.

Si no lo ves Ahora, en algún momento de tu vida este juego se impondrá, con fuerza, y será cuando menos lo esperes.

Esa casilla de salida a la que vuelves cuando sopla el viento y tus cartas vuelan, cambian y se transforman cuando tú ya creías conocer todas las reglas.

Y, es entonces, cuando empiezas de cero pero no necesitas buscar las reglas del juego porque, Ahora, eres capaz de vislumbrar todo el tablero de golpe y dejar de perder el tiempo buscando una salida.

Ahora ya sabes que todos perdemos. Que todos terminamos esa partida perdiendo la partida, pero ganando batallas al tiempo a golpe de sonrisas, besos y abrazos.

Ahora, puedes mirar de frente tus cicatrices, tus heridas de guerra y sentirte orgulloso de seguir adelante. Y seguir luchando con ganas e ilusiones, consciente de cada paso.

Sabes que saber jugar al Ahora no es suficiente. Que siempre habrá más, que esto no acaba mientras estemos jugando: que vendrán muchas más batallas, para las que necesitarás nuevas estrategias y aparecerán caminos y puentes que nunca habías pensado cruzar.

Pero no importa. Nada importa tanto como disfrutar este juego fugaz y esquivo que olvidamos mientras jugamos y solo recordamos cuando vemos su final.

Ahora ya lo sabes.

Ahora ya puedes seguir jugando este juego activando el Modo intenso, sentido, vivido y disfrutado.

Ahora puedes conseguir todo lo que quieras, lo que sueñes, lo que creas que es imposible.

Única regla: ser Feliz Ahora.

© Jugadora1.

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¡MentiReDoso! 

 

– Bueno, hoy me toca empezar a mi: tengo por aquí una casa fabulosa, de casi 200 m2, que me compré hace poco, con dos garajes, piscina, cuatro dormitorios y un maravilloso vestidor de madera que ha añadido y construído mi propio marido.

🏡🏊‍♀️🚘👗👙👠👢👒👛👡👜🃏🃏🃏

– ¡Empiezas fuerte Lucía! Con todo lo que has puesto sobre la mesa, no te debe haber quedado mucho por poner.. bueno, vale, haré como que me lo creo y saco todas estas fotos de mis maravillosos hijos, que ya os digo yo lo guapísimos, estudiosos y deportistas que son.. ah! y un par de fotos de salidas divertidísimas con muchísimos amigos..

👨‍👧‍👦🏄🏄‍♀️🈲📚🍻🍤🍳🕺🏾💃🃏🃏🃏

– ¡MentiRedoso! Anda, Paco, recoge la casa, el vestidor, las fotos de los peques y los cuatro amigos que son de verdad, junto con los filtros sepia otońales, la aplicación que utilizaste para que parezca todo más brillante y ese par de emoticonos sonrientes que ańadiste a tu publicación.. –

– ¿Seguimos jugando? ¡Venga, empiezo yo esta vez! Pongo mi moto recién comprada y una conversación fantástica que tuve el otro día con la mujer guapísima del departamento de ventas que os comenté..

🛵🌟👩‍⚖️💃💕🍴🍷🥗🃏🃏🃏

– Umm.. bueno Nacho, no me lo creo del todo pero lo dejo pasar, que quiero descargarme estas cartas..

Yo echo mi última y exitosa actualización del Whatsapp de mi pericia con el yoga con el paisaje de paz y montańas de fondo.. ¡con sus más de 50 visitas y 26 comentarios positivos!

🙏🙆🌺🌸🌼🌳🦋☀️⛺️🏔🃏🃏🃏🃏

– ¡MentiRedosa! Ese finde Lucía estuvimos todos juntos, lo recuerdo, y lo más cerca de hacer yoga que creo que has estado es cuando alcanzas las cacerolas de la estantería superior de la cocina.. ¿de dónde sacaste esa foto? .. mira, mejor no me lo digas, recoge la actualización, las visitas y los comentarios.. –

– También se lleva mi moto.. –

– ¡Cierto! La puedes vender, Lucía que eso se te da bien 😄😄 Y la conversación ficticia de nuestro Nacho con la compańera del trabajo súmala también a tus cartas..-

– Oye, ¡que eso fue real! –

– Bueno, bueno Nacho.. ¡luego nos lo cuentas!

Venga, vamos a continuar la partida: yo, por mi parte, echo un par de fotos que tengo recién publicadas y un vídeo del Instagram de esta semana posando relajadísimo y feliz junto a la piscina del hotelazo en el que estuvimos en las Bahamas..

☀️🏢🌄🏝🏄🏊💦😎🍹🍹🃏🃏🃏🃏

– Ummm.. no sé, no sé..

Paco, mira que eso no parecen las Bahamas, me recuerda a la playa del pueblo de tu suegra, y ni siquiera creo que estuvieras tan relajado allí si te fuiste con tus peques, pero bueno… yo sumo mi último y maravilloso trabajo y todas las recomendaciones, que son muchas, de mis jefes y compańeros en Linkedin..

👨‍⚖️😎💼🏆🏵📈🌟👏👏🃏🃏🃏🃏

– ¡Pero si no te gustaba nada y te cambiaste de trabajo varias veces en un ańo, que me acuerdo! ¿Quién te ha recomendado a ti? ..-

– Oye, tú no sabes lo de mi último trabajo.. ¡que hace mucho que no hablamos! –

– Ya, ya.. pero te sigo en Linkedin y he visto cómo has ido cambiando de uno a otro y lo comentabas por Facebook.. –

– Bueno, venga Nacho.. ¿destapas las cartas entonces o sigues sumando? –

– Tranquilo, voy a descartarme de estas cartas que tengo preparadas: aquí os dejo mis más de cien retuits y favoritos de la semana, y mi legión de seguidores en Twitter, con todos los comentarios positivos y memes a favor incluidos…

🌟🗣🎤🥇🏵📲💻👏👏🌟🃏🃏🃏

– ¡MentiRedoso! ¿Cómo nos lo pones tan fácil? Podrías haber dicho que te retuitearon más de 20 personas y habría colado, pero más de cien…

– Vale, tenía que echar el resto porque me íbais a descubrir las cartas echara lo que echara..-

– Pues te llevas de todo: los memes, tuits, los comentarios y seguidores, más las fotos de Instagram en la playa más cercana de nuestro Paco y el maravilloso trabajo de reponedor de Nacho, con sus falsas recomendaciones de contactos.. 😜

– ¡Oye, que sí que estuve en las Bahamas! 😎

– ¡Y yo trabajo de director financiero! 😄

– Ya.. bueno, para la semana que viene vamos a tener que chatear menos y no vernos hasta el mismo día de partida, para hacer más creíbles las mentiras, que empiezan a ser un poco exageradas.. –

– Hagamos recuento.. Bueno, bueno..  ¡Enhorabuena Lucía, nos has vuelto a ganar! Ya puedes ir llenando tu móvil y tu tablet de actualizaciones creíbles esta semana, porque el próximo finde no habrá piedad 😄

– ¡Un placer jugar con vosotros, nos vemos por las Redes! 🙋¡Hasta la semana que viene! –

– ¡Hasta pronto MentiReDosos! 👋🃏

© Jugadora1.

 

 

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A contratiempo.

Tiempo de mirar, de buscar la llamada, la alarma, la seńal de tu llegada.

Tiempo de agachar la cabeza, mirar de soslayo mientras busco, leo, escribo y pienso en lo que estás tardando en llegar.

Tiempo de no pensar en nada concreto y pensar en todo lo que ves sin asimilar nada.

Tiempo de rapidez, de notificaciones unas sobre otras, de no terminar de escribir una cosa y estar leyendo otra que acaba de llegar.

Tiempo de no ver más allá de lo que quieren que veamos, de teclear sin pensar, de borrar poco y enviar mucho sin casi discriminación.

Tiempo de vestir nuestras mejores galas pase lo que pase, de no sentir más allá de lo permitido, del barniz y el filtro brillante.

Tiempo de mostrar cada paso, de callar lo auténtico y adorar lo superficial.

Tiempo de no tener tiempo para nada y perder tiempo en todo menos en dedicar tu tiempo a tu vida real.

Tiempo de ir en contra, de hablar más y chatear menos. Tiempo de mirarse, tocarse, escucharse y volverse a ver.

Tiempo de esperar un tiempo y entrar justo después, ya empezado el juego, para coger la baraja de tus días, para pensar la mejor jugada con calma, ajeno a la urgencia, atendiendo a lo importante.

Tiempo de recuperar tu tiempo, de respirar y darle valor a cada paso. De vivir tu vida activando el resto de sentidos, agazapados e inutilizados tras la reina vista y el rey oído.

Tiempo de vivir, de reir, sentir.. de ir, siempre, a contratiempo.

© Jugadora1.


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