La Rueda.

Corremos.

Trabajamos.

Comemos.

Seguimos trabajando.

Escuchamos poco. Contamos más.

Buscamos.

Deseamos cosas.

Soñamos despiertos.

Seguimos corriendo y comiendo.

Trabajamos todavía más.

Hablamos poco. Nos leemos más.

Buscamos lo rápido. Lo fácil. Al momento. Ya.

Desesperamos.

Respiramos. Nos resignamos.

Dormimos poco. Otra vez.

A veces, disfrutamos cada momento.

A veces, solo queremos parar.

Rueda la rueda de la semana: siguiente día.

Seguimos corriendo, trabajando y comiendo.

Deseamos más cosas.

Buscamos lo divertido. La risa fácil.

Conocemos muy poco a los demás.

Opinamos mucho. Sabemos muy poco de casi todo.

Dormimos un poco menos. Trabajamos un poco más.

Rueda la rueda, otro día más.

No tenemos mucho tiempo para nosotros.

Seguimos trabajando.

Nos cuidamos y cuidamos a los demás.

A veces, comemos peor.

A veces, cocinamos mejor.

Seguimos deseando cosas que no llegan.

Desesperamos.

Respiramos.

Nos centramos y disfrutamos con lo que hacemos.

Nos cuidamos nuevamente.

Soñamos con las vacaciones.

Paramos: fin de semana.

Apartamos un poco la omnipresente tecnología.

Tenemos nuestros momentos para nosotros.

Aprendemos cosas nuevas.

Miramos a los ojos: nos abrazamos.

Nos escuchamos.

Reímos mucho. Nos queremos más.

Lunes. Vuelta a empezar:

Rueda la rueda, rodará.

© Jugadora1.

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El regalo.

Siri, necesito urgentemente encontrar un regalo para mi, para subirme la moral después de esta semana de trabajo, de esta vida de estrés y rutina diaria.

Algo que me haga sentir bien cuando lo estrene.

Que me quite ańos y me aporte frescura.

Algo práctico pero elegante, que todo el mundo me mire deseando haberlo recibido.

Quiero un regalo único, distinto a lo que llevo a diario, a lo que se pone la gente.

Y sentirme querida, deseada y admirada a partes iguales cuando lo lleve.

Dejar de sentir ese vacío tras las compras, esa sensación de empacho instantáneo para después caer en la culpa sin remedio.

Un regalo que me acompańe cada día, del que nunca me canse.

Que sea difícil de encontrar y, a la vez, asequible en su precio.

O, mejor, que no tenga precio.

Eso, ¡quiero el mejor regalo que exista! ¿Dónde puedo encontrarlo?

……. ……. ……. ……. (procesando)

“Aquí tienes tu regalo”:

Y Siri se apagó, junto con el móvil al completo.

Miró hacia arriba. Fue un extrańo movimiento de cuello que hacía tiempo no realizaba, junto con un abrir de ojos y respirar aquel aire de primavera, sintiendo cómo entraba en sus pulmones mientras el sol le calentaba la cara.

Y, entonces, REspiró lentamente, con GAnas, deseando que ese instante durase para siempre y LO conservó en su interior para revivirlo las veces que quisiera, las que necesitara, tener el mejor Regalo del mundo.

© Jugadora1.

schöner Garten

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