Cupcakes.

Imagina un mundo en el que las pastelerías solo te ofrecieran cupcakes.

Solo.

Nada de tartas, ni hojaldres, ni palmeras, croissants, pastelitos, etc. Solo cupcakes.

A todas horas, la misma magdalena con los mismos ingredientes, con ligeras variaciones en su cobertura, muy vistosa siempre, colorida y atractiva, para que al comerlos te sientas satisfecho y no te preguntes nunca si hay algo más, algo mejor…

Imagina que solo unos pocos saben de repostería y te venden muffins como si fueran tartas elaboradas, ganando muchísimo dinero sin apenas esfuerzo de elaboración pero que tu paladar, por no haber probado casi nada más, ni siquiera imagine que haya vida más allá de ese atractivo cupcake de la semana.

El cupcake rojo es el nuevo rosa y el rosa de la semana que viene es el nuevo rojo y así sucesivamente.

Pues esto pasa a diario con la música pop más comercial: cuatro mismos acordes básicos sustentan la armonía del 99% de las canciones; casi siempre un mismo compás, el 4/4; unas pocas tonalidades mayores fácilmente asequibles, que el oído humano recuerde y cante con facilidad, añadimos unas letras facilonas, que un nińo de 6 ańos pueda recordar y … listo! El cupcake musical de la semana entrando en la lista de los 40 Iguales.

Anímate a No subir la radio, olvida esas letras machistas de Malas mujeres y escucha otros estilos, otras músicas: existen más compositores, más obras, más ritmos y más compases que los de la música pop y electrónica de la radio y los festivales.

Y, por qué no, aprende música.

Verás cómo tu mente se ensancha y descubres una nueva dimensión, una nueva forma de escuchar y sentir la vida, disfrutando de la música por completo.

© Jugadora1.

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El Juego del Verano.

 

Venga, pruébalo. Es fácil.

Deja tu cuerpo y tu mente en blanco, liberados de toda presión laboral, sentimental o familiar y descárgate en tu cerebro unas sencillas instrucciones para disfrutar del juego, de cada veraniega partida.

Primera regla: deja de pensar en el tablero que has utilizado todo el año.

Quizás pasaste el año haciendo acopio de nuevas calles, hoteles, casitas o eléctricas.

Quizás sumaste nuevos integrantes a tu auto familiar o recorriste menos casillas de las que quisieras.

Da igual. Deja de seguir levantando cartas de la suerte y tirando los dados.

El cubilete y el móvil a un lado. Tu cuerpo a otro, preferiblemente bien lejos y en silencio.

Deja de repasar cada jugada anterior, de hacer balance de la partida.

Lo que pasó, pasó. Déjalo estar.

Segunda regla: la banca siempre gana.

No, aunque creas que todo vale en este refrescante y pasajero juego, no es así.

El dinero de las salidas, hoteles, regalos o caprichos no vuelve, no se reintegra al finalizar el juego.

Gastar un poco más, regalarse momentos diferentes es estupendo y necesario, pero siempre sabiendo distinguir la realidad del mero placer de jugar al verano.

Tercera regla: sé feliz tal como eres.

No te has podido ir de vacaciones o estás en el pueblo mojándote los pies en la única piscina que hay mientras tus amigos publican sus fotos de sus maravillosas escapadas exóticas, llenas de aventuras y selfies felices entre amigos.

Y qué.

No tienes ese cuerpo que te venden en todas partes. Te está pequeña la falda del verano pasado. Te sientes hinchada con este calor.

Y qué.

No has subido fotos de tu pareja y/o tus maravillosos pequeños o tus compis de buceo porque no tienes ni uno ni otro, o solo uno sin lo otro porque no llega, no se puede o no se quiere.

Y qué.

No tienes 20 ańos y lo notas. Miras a la gente más joven y te preguntas en qué momento dejaste de tener esa edad y empezar a ver la vida desde otra perspectiva.

Y qué. No te importa, no debe importarte ni en este ni en posteriores juegos.

Última regla: disfruta.

Este juego, como la vida, es corto y se hace aún más corto con los años.

Disfruta del sol, del calor o el frío, de la playa, piscina, ducha o bañera, la montaña, el parque o el atracón de series en tu salón.

De la brisa, las cańas o el helado de merienda.

Vuelve a leer. Activa tu mente más creativa: escribe, pinta, canta, haz castillos en el aire que alberguen tus sueños.

No hace falta irse lejos para jugar, aunque una breve escapada, por pequeña que sea, activa la carta de intensidad a cada jugada.

Vena, pruébalo. No es difícil.

Vive cada día como si fuera Verano.

© Jugadora1.

 

 
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