A contratiempo.

Tiempo de mirar, de buscar la llamada, la alarma, la seńal de tu llegada.

Tiempo de agachar la cabeza, mirar de soslayo mientras busco, leo, escribo y pienso en lo que estás tardando en llegar.

Tiempo de no pensar en nada concreto y pensar en todo lo que ves sin asimilar nada.

Tiempo de rapidez, de notificaciones unas sobre otras, de no terminar de escribir una cosa y estar leyendo otra que acaba de llegar.

Tiempo de no ver más allá de lo que quieren que veamos, de teclear sin pensar, de borrar poco y enviar mucho sin casi discriminación.

Tiempo de vestir nuestras mejores galas pase lo que pase, de no sentir más allá de lo permitido, del barniz y el filtro brillante.

Tiempo de mostrar cada paso, de callar lo auténtico y adorar lo superficial.

Tiempo de no tener tiempo para nada y perder tiempo en todo menos en dedicar tu tiempo a tu vida real.

Tiempo de ir en contra, de hablar más y chatear menos. Tiempo de mirarse, tocarse, escucharse y volverse a ver.

Tiempo de esperar un tiempo y entrar justo después, ya empezado el juego, para coger la baraja de tus días, para pensar la mejor jugada con calma, ajeno a la urgencia, atendiendo a lo importante.

Tiempo de recuperar tu tiempo, de respirar y darle valor a cada paso. De vivir tu vida activando el resto de sentidos, agazapados e inutilizados tras la reina vista y el rey oído.

Tiempo de vivir, de reir, sentir.. de ir, siempre, a contratiempo.

© Jugadora1.


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