Tú la llevas.

La prisa. La queja. La angustia, la nube gris que acecha.   No puedo escucharte más tiempo, no puedo pintar de gris mi día con el humo de tu pesadumbre. Lo sé, la vida duele y nunca descansa, pero tu queja es constante y mi energía se hace más pequeña conforme tu visión negativa crece. …

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