NavidOńo.

En los últimos ańos, ha surgido una nueva estación: despacito y casi sin hacer ruido nos encontramos con que, a menos de un mes de haber comenzado el Otońo, ha llegado el NavidOńo: la llegada de la Navidad en pleno Otońo.

Todo comenzó con los grandes supermercados. Hartos de almacenar kilos y kilos de turrones, roscos de vino y bandejas de mazapanes y mantecados tras las navidades, decidieron que no nos daban suficiente tiempo para consumirlos.

Que al final, con la nochebuena que se nos echa prácticamente encima, bastante teníamos con comprar para las cenas y comidas, relegando el postre a una triste bandeja surtida que daba pereza con solo mirarla.

Entonces, digo yo, pensaron en hacernos un favor. En ayudarnos a no acumular turrones duros en el armario de un ańo para otro y no decepcionarnos mucho si nadie mete mano a esa caja surtida que compramos para Ańo Nuevo.

Intentaron, primero, crear el NaVirano en pleno Julio, vendiéndonos cupones de lotería navideńa hasta en el chiringuito. Pero eran muchos los placeres veraniegos le hacían una clara competencia sin rival a las almendras rellenas y el panetone.

Lo vuelven a intentar, a cada PrimaVerno, en los grandes almacenes: cuando entras con tu abrigo y bufanda y solo ves blusas o vestidos de casi Verano junto a carteles que te aseguran que ya estamos en Primavera. Pero no nos engańaron y ni siquiera el cambio climático, a su favor, ha podido sincronizarse con ellos.

Y ahora, lo siguen intentando cada NavidOńo. Aprovechando los anuncios de viajes a EuroDisney (con la frase estelar “estas navidades..”), y nuestra debilidad mental tras haber superado los primeros ResPrisados de Septiembre y empezar, nuevamente, a sucumbir a la falta de luz y el tiempo fresco y lluvioso.

Esa sensación de manta-sofá-leche caliente que nos acompańa desde mediados de Octubre es su arma favorita para avasallarnos con la precuela de la Navidad. Sin preguntarnos si queremos jugar a este juego consumista antes de tiempo. Así, sin más.

A los que nos gustan las Navidades, nos quitan el placer de disfrutar de todo lo bueno de las fiestas cuando llegan: ¿O acaso saben igual los mantecados cuando llevamos dos meses comiéndolos?, ¿hace especial ilusión el turrón de chocolate si lo puedes comprar en Octubre?.  Para los que no les gustan, esta debe ser una nueva forma de tortura psicológica, anticipándoles en Octubre su particular pesadilla de cada ańo.

El Otońo, con su ambiente fresco, sus colores y sus placeres, queda relegado a su segundo plano para dejar paso a la estación más consumista y apabullante del ańo. Y mezclamos castańas con polvorones, setas con mazapanes y lotería de Navidad con disfraces de Halloween.

Todo junto, todo casi seguido. Síntoma de una sociedad cada vez más impaciente, que lo quiere todo Ya, sin colas ni esperas, Now, directo a casa, al móvil, a la tablet.

Yo, sin embargo, me niego a sentir como normal este NavidOńo impuesto. No dejemos que su prisa por vender nos quite nuestro mayor placer, que es disfrutar de cada momento cuando tenga que llegar.

Así, cuando lleguen las esperadas Navidades podrán ser eso, esperadas, y disfrutadas como debe ser, en pleno Invierno… ¿O eran en PrimaVerno?

© Jugadora1.

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4 Replies to “NavidOńo.”

  1. De hecho en octubre ya se ven las ofertas de cruceros para el siguiente verano. Por no decir los roscones de reyes, que empieza en noviembre y, ¿no los habéis comido incluso en marzo? Vaya lio!!!

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