Dibujando tu propio camino. 

Uno de mis juegos preferidos de mi infancia era el Telesketch: aquella pizarra en la que podías dibujar a través de dos botones líneas curvas y rectas sin rumbo fijo. A veces, conseguías hacer un barco. O la torre de un gran castillo. O las olas del mar llevándote bien lejos. Y si no salía …

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